Soy lo que el tiempo deja, ceniza que se lleva el viento. Los restos de algo que pudo ser infinito. No tengo salida, no hay manera de escapar de la espiral.
Pero poco a poco parece que se abre una pequeña ventana, una vía de escape. Sé que no soy perfecta y que he cometido errores miles de veces, pero todo ha sido por actuar como el corazón me pedía.
Quizás si fuese más estratega, más "piensa con la mente para que nadie te rompa en millones de trozos el corazón" no sufriría ni un solo golpe de la realidad.
Las verdades duelen, las mentiras se arrastran como cadenas perpetuas, no todo está perdido ni nada es imposible. ¿Qué hacer? ¿Cómo salir de tu propio masoquismo? No parece haber respuesta, tampoco la busco.
Estoy en medio de un paréntesis, la vida me da giros de trescientos sesenta grados y... no consigo seguir el ritmo. Llegan las hojas marchitas , nada es permanente, todo se acaba de repente y recuerdo que ya es Otoño, y me encuentro entre cuatro paredes blancas insípidas, llenas de odio.
-No tengo nada que ocultar, desnudo mis sentimientos ante tu juicio. ¡Dame alas, deja de cortármelas!.Todo lo que pido es una sonrisa, cerca del mar, escuchando a las rocas gritar.
