Sentirse a gusto, como en casa... Es difícil encontrar personas que te hagan feliz. Es curioso como por nuestras vidas pasan miles de personas y solo una pequeñísima parte de ellas te marca, como consiguen sacarte una sonrisa hasta sin intentarlo.
Las locuras parecen posibles y las aventuras constantes. No hay silencios, en su lugar se escucha música de sonrisas. Parece un camino fácil donde lo mejor siempre está por llegar y la diversión nunca termina.
No siempre es fácil, puede haber discusiones tontas, malentendidos. La gente comete errores, pero no tiene que significar algo malo.
Para mi la esencia de la vida es el riesgo. Lo contrario de vivir, es NO arriesgarse. Porque si no lo intentas, nunca sabrás que pasaría. Y mejor arrepentirse de los hechos y no de las cosas que, por miedo, jamás llegamos a intentar.
Los libros se escriben a base de experiencias, y yo solo quiero que el de mi vida tenga millones de páginas repletas de amor, magia, amistad, lugares encantados y aventuras.
Es posible que esté loca, que haga cosas sin pensar y luego me arrepienta, pero nadie puede decirme que no hago las cosas de corazón. Porque cada cosa que hago me sale de dentro.
Y quizás me equivoque, o me ilusione demasiado con cosas pequeñas y al final me lleve decepciones, pero todo el mundo merece la oportunidad de demostrar que es diferente, y mi esperanza es encontrar a alguien poco convencional, con ganas de reir y disfrutar a mi lado, sin miedos, sin complicaciones...
Que todo lo malo en esta vida sea lo vivido. Buscar el Norte no significa encontrarlo. No tengo alas, pero nunca estoy cerca del suelo. Bajaré la Luna a tus pies si me regalas una sonrisa. "I can save myself".
Veo el vaso medio lleno pero me fijo en lo vacío. La edad son experiencias, no números. Alcohol, música y bolígrafo.
Perdón por nada, gracias por todo. Si nada nos salva de la muerte, por lo menos que el amor nos salve de la vida. Sobrevivo desde un peculiar día 29 de Julio del año 1996.
domingo, 26 de abril de 2015
viernes, 24 de abril de 2015
Believe
Yo creo que las cosas pasan por alguna razón. La gente pasa por tu vida para darte lecciones o para quedarse, pero ambas opciones te hacen más fuerte y poco a poco te convierten en la persona que debes ser.
Creo en que un granito de arena, con esfuerzo, puede cambiar todo lo que se proponga. Creo en la magia que llevamos todos dentro esperando que aparezca la persona adecuada. Creo en los sueños, sobretodo en los (im)posibles, porque si lo pensaste ya es posible.
Creo en que si algo sale mal, es porque debía pasar. Porque a veces los errores nos acercan mucho más a la meta que los aciertos. Y nos hacen crecer y madurar.
Supongo que a veces es difícil creer en algo cuando no dejas de cometer errores. Es complicado mantener la fe en cosas que no ocurren o que ya han pasado. Cómo creer en la paz si solo hay guerra, cómo creer en la felicidad si ya has llegado al éxtasis, cómo creer en el amor si ya lo has dejado escapar?
No es fácil, nadie dijo que lo sería, y eso hace que cada día crea más y más que la casualidad no existe. Todo pasa por alguna razón, solo hay que saber encontrarla.
Porque no me creo que todo sean coincidencias, que te enamores en tu propia ciudad, que tu trabajo de ensueño esté en el mismo sitio que el de tu media naranja...Porque entonces nadie encontraría a su verdadero amor.
Solo hay que mantener viva la llama de la esperanza y tener paciencia, lo demás... llegará solo.
Creo en que un granito de arena, con esfuerzo, puede cambiar todo lo que se proponga. Creo en la magia que llevamos todos dentro esperando que aparezca la persona adecuada. Creo en los sueños, sobretodo en los (im)posibles, porque si lo pensaste ya es posible.
Creo en que si algo sale mal, es porque debía pasar. Porque a veces los errores nos acercan mucho más a la meta que los aciertos. Y nos hacen crecer y madurar.
Supongo que a veces es difícil creer en algo cuando no dejas de cometer errores. Es complicado mantener la fe en cosas que no ocurren o que ya han pasado. Cómo creer en la paz si solo hay guerra, cómo creer en la felicidad si ya has llegado al éxtasis, cómo creer en el amor si ya lo has dejado escapar?
No es fácil, nadie dijo que lo sería, y eso hace que cada día crea más y más que la casualidad no existe. Todo pasa por alguna razón, solo hay que saber encontrarla.
Porque no me creo que todo sean coincidencias, que te enamores en tu propia ciudad, que tu trabajo de ensueño esté en el mismo sitio que el de tu media naranja...Porque entonces nadie encontraría a su verdadero amor.
Solo hay que mantener viva la llama de la esperanza y tener paciencia, lo demás... llegará solo.
martes, 21 de abril de 2015
Vale la pena luchar, por lo que vale la pena tener.
Todas las mañanas eran iguales. Un café solo con doble de azúcar en el bar de la esquina. Sentada en la misma mesa, escuchando la misma emisora de radio en sus auriculares azul eléctrico.
Seguía una rutina casi obsesiva, sin dar lugar a la casualidad, al azar.
No había sido así toda la vida. Hasta hacía un par de meses no podía ni probar el café, demasiado amargo para una vida tan dulce. Bajaba cada mañana por un lugar diferente para ir hacia el trabajo y solía desayunar con su mejor amiga en un punto diferente de la ciudad. Solo por conocer lugares nuevos y sabores distintos.
Pero un día toda su vida dio un vuelco, alguien llegó sin avisar y todo cambió por completo. Empezó a conocer nuevas experiencias. Recorrían cada rincón juntos, cada noche descubrían nuevas maneras de comerse el mundo. Pasaban las horas entre risas y deseos de más.
Parecía que la felicidad no podía terminar nunca. Aunque muy distintos... eran como piezas que encajan a la perfección. Cada día una aventura nueva, cada segundo algo mágico entre ambos se creaba.
Había desaparecido su antigua vida, todo giraba alrededor de él, de su curiosa manera de sonreír entre besos, de sus abrazos intensos cuando rompía a llorar viendo una película de amor, de sus ojos que la hacían perderse en otro mundo.
Quizás por todo eso ahora ya no quiere descubrir, se queda con lo conocido, puesto que cuando tocas el cielo es difícil seguir hacia arriba. Cuando conoces el sabor de la felicidad, lo complicado es mantenerse. Porque llegó un día que todo fue a peor. Las risas se convirtieron en gritos y los abrazos en llamadas jamás respondidas.
Ahora ya no arriesga, porque quien no arriesga no gana, pero tampoco pierde, o eso se metió en la cabeza para evitar seguir sufriendo. Y poco a poco se convirtió en una mujer apagada, los vestidos de flores se marchitaron hasta llegar a un tono gris oscuro lleno de amargura.
Su amiga seguía estando allí, intentando que todo volviera a ser como antes, pero ya no era la misma, su mirada ya no brillaba al mirar los días de Sol con ganas de buscar aventuras, porque aunque era verano ella solo veía invierno.
Lo bueno del invierno es que siempre aparece un rayo de Sol para recordarte que no todo está perdido. Fue entonces cuando apareció su Sol particular, después de meses llorando por alguien que jamás volvería, después de meses siguiendo una monotonía. Alguien que alegró sus mañanas de las maneras más insospechadas. Con tonterías que solo ellos entendían. No se iban lejos pero su simple compañía ya era motivo de felicidad. No eran novios, nunca lo fueron, y no lo serán. Solo almas que se juntaron en un momento en el que ninguno era capaz de sonreír. Y llegaron al cielo, a un cielo lleno de estrellas que todas las noches se tumbaban a ver juntos.
Seguía una rutina casi obsesiva, sin dar lugar a la casualidad, al azar.
No había sido así toda la vida. Hasta hacía un par de meses no podía ni probar el café, demasiado amargo para una vida tan dulce. Bajaba cada mañana por un lugar diferente para ir hacia el trabajo y solía desayunar con su mejor amiga en un punto diferente de la ciudad. Solo por conocer lugares nuevos y sabores distintos.
Pero un día toda su vida dio un vuelco, alguien llegó sin avisar y todo cambió por completo. Empezó a conocer nuevas experiencias. Recorrían cada rincón juntos, cada noche descubrían nuevas maneras de comerse el mundo. Pasaban las horas entre risas y deseos de más.
Parecía que la felicidad no podía terminar nunca. Aunque muy distintos... eran como piezas que encajan a la perfección. Cada día una aventura nueva, cada segundo algo mágico entre ambos se creaba.
Había desaparecido su antigua vida, todo giraba alrededor de él, de su curiosa manera de sonreír entre besos, de sus abrazos intensos cuando rompía a llorar viendo una película de amor, de sus ojos que la hacían perderse en otro mundo.
Quizás por todo eso ahora ya no quiere descubrir, se queda con lo conocido, puesto que cuando tocas el cielo es difícil seguir hacia arriba. Cuando conoces el sabor de la felicidad, lo complicado es mantenerse. Porque llegó un día que todo fue a peor. Las risas se convirtieron en gritos y los abrazos en llamadas jamás respondidas.
Ahora ya no arriesga, porque quien no arriesga no gana, pero tampoco pierde, o eso se metió en la cabeza para evitar seguir sufriendo. Y poco a poco se convirtió en una mujer apagada, los vestidos de flores se marchitaron hasta llegar a un tono gris oscuro lleno de amargura.
Su amiga seguía estando allí, intentando que todo volviera a ser como antes, pero ya no era la misma, su mirada ya no brillaba al mirar los días de Sol con ganas de buscar aventuras, porque aunque era verano ella solo veía invierno.
Lo bueno del invierno es que siempre aparece un rayo de Sol para recordarte que no todo está perdido. Fue entonces cuando apareció su Sol particular, después de meses llorando por alguien que jamás volvería, después de meses siguiendo una monotonía. Alguien que alegró sus mañanas de las maneras más insospechadas. Con tonterías que solo ellos entendían. No se iban lejos pero su simple compañía ya era motivo de felicidad. No eran novios, nunca lo fueron, y no lo serán. Solo almas que se juntaron en un momento en el que ninguno era capaz de sonreír. Y llegaron al cielo, a un cielo lleno de estrellas que todas las noches se tumbaban a ver juntos.
Se convirtieron en inseparables, dos contra el mundo, sin ataduras, sin límites, solos ante la inmensidad del universo, sonriendo porque... la vida, si no tienes con quien compartirla, no es vida.
martes, 14 de abril de 2015
Yo no pongo la mano en el fuego ni por mi misma.
-Si siento que alguien se acerca a mi con malas intenciones, de par en par le abro las puertas de mi puta vida para que la destroce.He llegado a la conclusión de que me debe gustar estar mal. Se me da mucho mejor que aguantar la sonrisa. Me encanta llorar por tonterías y celebrar fracasos. Es tan fácil que se ha vuelto rutina. Al final del día siempre hay algo que me da vueltas a la cabeza y soy demasiado crítica conmigo misma.
Muchas veces me planteo si soy solo lo que veo, si todo lo que llevo dentro no sirve ya, porque no soy capaz de elevar mi ánimo sin ayuda. Hoy es un día malo, mañana esperemos que sea mejor, y así todos los días.
Puede que no todo sea malo, he descubierto que hay gente que me hace feliz, pero cuando estoy sola... todo cambia, todo es peor. Me siento inútil y sin ganas de nada.... Pero las piedras en el camino no lograrán detenerme, sino ya me hubiese quedado mucho más atrás.
Igual todos los cambios en mi vida son los que hacen que no me sienta segura de mi misma, quizá sea que no soy capaz de buscar una meta o que no encuentro nada que vuelva a llenar el vacío que me quedó dentro... Y cuando encuentro no siento que vaya a durar, porque me cuesta confiar, son tantas las heridas que la mente dice PARA y el corazón solo grita CORRE...
jueves, 9 de abril de 2015
Tengo el corazón en un puño cariño,como una flor marchita en Otoño, todo el año.
Subió corriendo las escaleras de aquel infierno. Escapaba de algo, de sus miedos, sus inseguridades, o quizás de alguien... O puede que estuviese buscando... buscando la paz en un mundo de guerra.
Llegó a lo más alto de aquel lugar, parecía que nadie podría encontrarla jamás. Entonces gritó, hasta desgarrarse la garganta, hasta que no le quedó voz ni ganas:
-A que estás esperando? Hazlo ahora. Encuéntrame y dime que me amas. Atrévete a mentirme. Ven y mírame los ojos. No tienes valentía para eso... jamás la has tenido. No te duele nada, no? Ni mis lágrimas, ni las de nadie.
El viento removía las copas de los árboles, y se escuchaba como silbaba, entre cada rama, cada hoja... Parecía una melodía triste, demasiado triste. Pero algo de esa música le hizo armarse de valor. Algo la hizo despertar de esa pesadilla en la que vivía:
- Por que? Por qué tuviste que irte? Yo solo quería que estuvieras aquí, conmigo. Para disfrutar de los buenos momentos y superar los malos más unidos que nunca. Pero eso ahora nunca pasará. No puedo vivir sin ti, no quiero dejarte ir. Vuelve... -su voz cada vez se debilitaba más, pero no se rindió, siguió subiendo más aquella montaña llena de ruinas.
El viento paró, y todo se quedó en silencio. Y algo empezó a sonar en medio del bosque, una canción más que conocida para ella. Cada vez se oía más alto, y ella cada vez lloraba con más fuerza.
Tenía que ser una broma pesada. No era real. Se pellizcó por si era un sueño, pero no. Realmente era él. Pero cómo? Como volvió? Como la encontró? Corrió hacia el, como si no hubiese nada más importante que tocarle por última vez... Solo unos metros más, ya casi puede oler su peculiar perfume. Pero justo cuando está a punto de rozar su piel, se desvanece. Como agua en el mar.
Ya no queda nada, solo un corazón roto. Solo lágrimas cayendo sobre las mejillas coloradas.
Comienza a llover, pero nada importa, nada puede hacerle quitar la mirada de aquella roca donde desapareció frente a sus ojos en apenas segundos. Se había vuelto loca? Ella quería pensar que no.
Algo se acercaba lentamente por detrás mientras todo esto ocurría:
-Jane...-susurró- Cielo... estás bien? Vámonos a casa, es tarde y si nos quedamos aquí pronto no habrá luz para poder bajar.
Definitivamente se había vuelto loca, su mente la estaba engañando y no sabía como escapar de esa tela de araña que la estaba matando.
Miró hacia atrás, no había nadie de nuevo, todo estaba en su cabeza, nada era real.
Volvió a lo alto de la montaña y cuando llegó arriba miró por última vez hacia el bosque, pero no vio nada, ya no había árboles, ni viento,ni música. Ya no había nadie llamándola, solo edificios grises, y calles abarrotadas de gente y tráfico. Solo monotonía. Lo único que seguía allí era la lluvia, la misma lluvia que poco a poco se llevó su alma.
domingo, 5 de abril de 2015
El te coserá mentiras, yo improvisaré verdades.
Lucho por pequeñas cosas, lucho pero nunca acabará mi lucha... Y ahora lo que me queda es seguir dándome de cabezazos contra una pared llamada "vida", que cada día encuentra una nueva forma de aplastarme y dejarme sin defensa.
Intento sonreír, intento no juzgar y dar todas las oportunidades del mundo a la gente, pero al final solo acabo yo mal...
Intento sonreír, intento no juzgar y dar todas las oportunidades del mundo a la gente, pero al final solo acabo yo mal...
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