Admito que antes esperaba una aprobación de la gente, que me daba vergüenza hacer algunas cosas y no me atrevía a muchas otras.
Pero eso se acabó. Ahora estoy dispuesta a comerme el mundo, a conocer cada rincón escondido del planeta y a sentirme feliz y completa con cada cosa que hago.
Se terminó el fingir sonrisas por lo que puedan pensar o hacer favores a quién jamás se los mereció. Estoy preparada para crecer, para sentirme libre, para ser feliz.
Los grandes momentos pasan sin que nos percatemos, por eso hay que saborear cada segundo de la vida, porque puede que mañana sea un mal día o quizás pestañeando nos perdamos algo maravilloso.
Disfrutemos sin miedos, sin complejos, sin dudas. No permitamos que nadie nos controle o nos coaccione.
Hoy es el primer día de toda nuestra vida.