Que todo lo malo en esta vida sea lo vivido. Buscar el Norte no significa encontrarlo. No tengo alas, pero nunca estoy cerca del suelo. Bajaré la Luna a tus pies si me regalas una sonrisa. "I can save myself".
Veo el vaso medio lleno pero me fijo en lo vacío. La edad son experiencias, no números. Alcohol, música y bolígrafo.
Perdón por nada, gracias por todo. Si nada nos salva de la muerte, por lo menos que el amor nos salve de la vida. Sobrevivo desde un peculiar día 29 de Julio del año 1996.

sábado, 22 de enero de 2022

Hasta la eternidad


Ojalá vivir siempre entre tus brazos en los días de frío y carcajadas. Ojalá cantar contigo en el coche de camino a ninguna parte. Ojalá sentir que nunca te vas a ir, que nada malo puede pasarme.

Una maleta tan llena de "ojalás" que ya no puede ni arrastrarse. Tengo que dejarla atrás mientras mis esperanzas se hunden como el Titanic.

Cuando algo es tan evidente, no es sensato seguir yendo a contracorriente. 

Una parte de ti vive en mi, aunque hay cosas que jamás me entregarás. Sé que fui lo que querías pero no lo que necesitabas... Fuiste mi mejor sueño y eso nunca se va a borrar.

Estarás bien, te lo prometo. Y algún día, bajo las estrellas y los aullidos, puede que nos volvamos a encontrar.


lunes, 17 de enero de 2022

Bucle temporal

Suena el despertador. "Alexa, para". 15 minutos más tarde, entre pereza, vueltas en la cama y sueños frustrados vuelve a sonar. "Alexa, para". 

Todos los días lo mismo, en un bucle infinito. Camino al baño voy recordando todos los pasos que tengo que hacer: vete al baño, lávate la cara con el jabón que te recomendó tu amiga, haz pis, tómate la píldora, ahora a la cocina para tostar el pan, unta el queso, corta el aguacate, coloca las frambuesas y los arándanos, "¡mierda! Llevan 3 días y ya están pasados..." Pon la tele para hacerte compañía mientras desayunas (covid, covid, más covid). Poco a poco se va iluminando el salón. "No me apetece ir a trabajar".

Y ahora toca arreglarse para ir a trabajar, para ese paseo de 20 minutos que se hace demasiado corto, mi parte favorita de la mañana. Canciones motivadoras para caminar, nada perturba mi paz, el sol baña mis mejillas con el frío matutino tan típico de Galicia. "Cómo me gusta el sol de invierno". 

Trabajo. Salgo y voy a ver a mi amigo al bar. Tomamos café mientras criticamos el trabajo, la vida y la rutina. Media hora de cariño, comprensión y desahogo. "Qué gusto, qué bueno tenerte".

Comida en familia. O no. La incógnita por resolver más esperada del día. A veces en casa, otras en el bar de siempre, algunas a domicilio o quizás sola, algo rápido. "Odio la soledad pero siempre estoy de mal humor con mi familia, qué tonta".

Empieza la vida social. O al bar a tomar café con mis amigos (los que no tienen turno de tarde hoy) o cualquier plan que resulte más interesante que estar en casa ... Cualquier plan es buena excusa. "Odio estar en casa".

Pasan las horas, el café se convierte el vino, se me congelan los pies y las manos pero no quiero marcharme, mejor el frío que volver a casa. "No quiero estar en casa, no quiero estar sola, no quiero que se acabe el día y volver a empezar."

Hora de irse, toca sesión de terapia bajo el portal de mi amiga con pitillo en mano y muchas inseguridades. "Menos mal que existes, no sé cómo me aguantas".

Me acerco a mi portal, hay luz en casa. "No tengo ganas de hablar, no sé qué me pasa, quiero dejar de estar continuamente enfadada".

Entro. El primero en recibirme es mi perro. "Con el poco caso que te hago, no sé por qué me quieres tanto." Mis padres me saludan. Siguen viendo la televisión y me preguntan si he cenado. "No quiero cenar, me voy para cama".

Se está acabando el día, vienen los pensamientos autodestructivos, se va a reiniciar el bucle y no se puede parar. "No hago nada, mi vida es una mierda. CÁMBIALA. Qué pereza. Venga, espabila. ¿Para qué?."

Miro Tiktok, cotilleo en Instagram, nada me aporta. Empiezan las ideas fugaces. "Quiero hacer cosas, necesito viajar. Voy a apuntarme a un idioma, echo el currículum en otras empresas, joder, mejor me duermo."

Suena el despertador. "Alexa, para".

domingo, 1 de diciembre de 2019

L´amour


¿Quién no sufrió por amor alguna vez en su vida? Duele. 

Y da igual el tipo de amor que sea, amor paternal, fraternal, de amistad o amor romántico. Duele tanto que asfixia. Se encoge el pecho y nos hacemos un poco más pequeños. Las lágrimas nos acompañan por las noches y las ojeras nos delatan por las mañanas.


Siempre fui una romántica. Solía creer en las almas gemelas. Me imaginaba una persona con la que hablar hasta las tantas de la madrugada, alguien que me inspirase, a quién admirar. Con pasión, detallista y deseo sexual desbordante - ésto último igual lo pienso más ahora que antes- pero sobretodo una persona que me hiciese feliz.


He conocido a muchas personas interesantes, inteligentes y maravillosas en mi vida. Y no cambiaría ni un segundo de mi vida, porque cada una de ellas me ha enseñado valiosas lecciones, y tras 23 años de vida, por fin he comprendido un par de cosillas sobre las relaciones de amor.

  •  Las personas vienen y van, cada una de ellas tiene un papel en nuestras vidas. Algunas nos abandonarán a nuestra suerte y nos harán llorar, dejándonos rotos, otras nos ayudarán a recomponer nuestros trozos, nos secarán las lágrimas y nos darán abrazos de apellido eternos, y solo unas pocas nos harán soñar tan alto, que dará vértigo, pero a su lado merece la pena arriesgarse.
  • Los celos destruyen todo. La confianza es la base de cualquier relación, si eso no existe es mejor dejarlo ir. 
  • Personalmente, no creo en las etiquetas. No hay dos parejas iguales. Muchas relaciones se van a la mierda por intentar ponerle un nombre a lo que son. 
  • La sinceridad es lo básico pero siempre. Las mentiras piadosas para no discutir están bien, vale, pero por favor, si dejáis a alguien decirle por qué. Así es más fácil olvidar.
  • WhatsApp ES UNA MIERDA. Cómo elemento de comunicación está genial y todos los sabemos. Pero es una centralita de malas interpretaciones y desastres. 
  • Los polvos por despecho no funcionan. Palabrita.
  • Mi parte favorita es el tonteo. Y quién diga que no, es que no sabe de lo que habla. 
  • No hay nada como pasar una tarde abrazada a quién quieres. Cómo dijo Uma Thurman en Pulp Fiction, cuando conoces a una persona especial no necesitas cubrir los silencios incómodos, me parece una verdad universal.

Hay un millón de lecciones más, pero estas son algunas que he aprendido yo a base de probar, decepcionarme o sorprenderme. Seguro que yo también he roto a alguien en mi vida y espero a ver hecho reír a muchas, y aunque esto probablemente sólo quedará en el recuerdo y nadie se parará a leerlo, espero que me sirva en el futuro para no cometer los mismos errores, para saber recapitular y volverme atrás para divisar la senda que no se ha de volver a pisar.