-Si siento que alguien se acerca a mi con malas intenciones, de par en par le abro las puertas de mi puta vida para que la destroce.He llegado a la conclusión de que me debe gustar estar mal. Se me da mucho mejor que aguantar la sonrisa. Me encanta llorar por tonterías y celebrar fracasos. Es tan fácil que se ha vuelto rutina. Al final del día siempre hay algo que me da vueltas a la cabeza y soy demasiado crítica conmigo misma.
Muchas veces me planteo si soy solo lo que veo, si todo lo que llevo dentro no sirve ya, porque no soy capaz de elevar mi ánimo sin ayuda. Hoy es un día malo, mañana esperemos que sea mejor, y así todos los días.
Puede que no todo sea malo, he descubierto que hay gente que me hace feliz, pero cuando estoy sola... todo cambia, todo es peor. Me siento inútil y sin ganas de nada.... Pero las piedras en el camino no lograrán detenerme, sino ya me hubiese quedado mucho más atrás.
Igual todos los cambios en mi vida son los que hacen que no me sienta segura de mi misma, quizá sea que no soy capaz de buscar una meta o que no encuentro nada que vuelva a llenar el vacío que me quedó dentro... Y cuando encuentro no siento que vaya a durar, porque me cuesta confiar, son tantas las heridas que la mente dice PARA y el corazón solo grita CORRE...