El tiempo pone a cada uno en su lugar y eso nunca falla. Día tras día se demuestra.Puede que yo por fin esté en mi lugar, porque tras hacer daño y salir ilesa de mis acciones, ahora estoy recogiendo lo que algún día sembré, la vida que me gané a pulso.
Pero me paro a pensar, y después de todo, no es tan mala vida, hago lo que quiero, tengo a mi lado a la gente que de verdad demostró estar ahí siempre, y eso al final del día es lo que te llena y te hace sentir bien.
He cometido errores, como todas las personas, he caído, me he levantado, y he vuelto a caer más hondo. Solo tengo que hacer como el ave Fénix que resurge de sus cenizas, creer que puedo comerme el mundo, salir del agujero que me tiene atrapada, pensar que esto es momentáneo, que la vida es un sueño que hay que vivir con una sonrisa de oreja a oreja.
Y sé que no será sencillo, que siempre aparecerá algo que me haga caer, una y otra vez, pero no le daré a nadie la satisfacción de verme rendirme, lucharé hasta mi último aliento.
Voy a seguir día a día, sin preocuparme por el que dirán o por lo que vendrá después, no recordaré las heridas del pasado, porque sólo volverían a doler, me daré cabezazos contra la realidad, pero al final podré decir que lo he dado todo por mi felicidad y que no hay nada de lo que me pueda arrepentir.