¿Cómo te atreves a derribar todos mis muros? ¿Cómo eres capaz de hacerme bajar la guardia?
Cada sonrisa camuflada en tus palabras dulces, cada gesto amable, cada canción estúpida que me recuerda a ti y a tu olor a verano... cada segundo que pasa y sigo avanzando cerca de ti, aunque no a tu lado, derriba lo que tanto esfuerzo me costó construir, mi coraza, mi bote salvavidas.
Porque por cada pequeña capa que se quiebra, un trozo de mi alma se expone y eso me convierte en una presa fácil. Hay cadenas más fuertes que los metales, cadenas de sentimientos, que te atrapan y te envuelven en una espiral sin salida.
Pero esta vez no pienso tocar el cielo, porque así jamás tocaré fondo. No voy a pedir ningún deseo, no voy a ilusionarme otra vez, solo quiero dejarme llevar durante el presente, para no llorar el pasado ni ansiar el futuro.
