Que todo lo malo en esta vida sea lo vivido. Buscar el Norte no significa encontrarlo. No tengo alas, pero nunca estoy cerca del suelo. Bajaré la Luna a tus pies si me regalas una sonrisa. "I can save myself".
Veo el vaso medio lleno pero me fijo en lo vacío. La edad son experiencias, no números. Alcohol, música y bolígrafo.
Perdón por nada, gracias por todo. Si nada nos salva de la muerte, por lo menos que el amor nos salve de la vida. Sobrevivo desde un peculiar día 29 de Julio del año 1996.

martes, 22 de diciembre de 2015

Infierno en llamas

Rizos rojizos a juego con el carmín de sus labios. Mirada triste, fija en la lejanía buscando un mundo mejor. Escapaba de la realidad por momentos, gracias a la música que le ayudaba a desconectar, a crear nuevos mundos, nuevos muros protectores. Era su escudo, su manera de decir BASTA. Basta de dolor, de falsedad, basta de caras sonrientes que lloran por dentro, de conversaciones vacías...

Todos llevamos un monstruo dentro, que nos atormenta, como el Coco a los niños en la oscuridad. Se mete en nuestras vidas, las convierte en pesadillas e intentamos acabar con él por todos los medios. Intentando ser mejores que nuestros miedos. Aunque eso signifique perder una parte de nosotros, una parte de nuestra alma. La cual venderíamos al diablo por deshacernos de nuestros males más profundos.

Pero ella no era así, era completamente diferente. Convivía con la peor de sus pesadillas, convirtiéndose cada vez más en todo aquello que odiaba. Solía sonreír cuando realmente quería llorar, perdió la capacidad de ser sincera, amable o complaciente. Se aisló en su pequeño mundo enjaulada, sin ninguna puerta a la amistad, al amor, a las sensaciones más increíbles. como el sonido del mar, el silbido del viento enfurecido, la risa de un niño, la suavidad de una caricia... Sólo había lugar para la oscuridad y las espinas. Espinas clavadas una a una en su apagado corazón.

Era la diosa en un reino muerto. Perdida en un laberinto hecho de mentiras, dolor, soberbia, avaricia, lleno de pequeños seres, de almas corrompidas y rostros desfigurados por el fuego de su odio interno.