Los sentimientos me engañan, los recuerdos manipulan mis deseos y me confunden.
Las noches se hacen largas y los días duran mil otoños. No está superado... o quizás si. Solo me escondo tras un muro lleno de pasado y lágrimas. Huyo de todo lo que se parezca a ti, porque duele y agrieta mi alma.
Lloré todo un río por tus besos, y aún sigo llenándolo gota a gota. ¡Oh, dios, te quise tanto! hubiese hecho cualquier cosa que me pidieras, la mayor de las locuras o el imposible más estúpido que pudieses imaginar.
Pero las cosas cambian y yo sigo atrapada en una espiral, que cada día vuelve a empezar, sin posibilidad de avance ni retroceso.
Sin ti no quiero crecer, no quiero seguir.
Nunca Jamás