Que todo lo malo en esta vida sea lo vivido. Buscar el Norte no significa encontrarlo. No tengo alas, pero nunca estoy cerca del suelo. Bajaré la Luna a tus pies si me regalas una sonrisa. "I can save myself".
Veo el vaso medio lleno pero me fijo en lo vacío. La edad son experiencias, no números. Alcohol, música y bolígrafo.
Perdón por nada, gracias por todo. Si nada nos salva de la muerte, por lo menos que el amor nos salve de la vida. Sobrevivo desde un peculiar día 29 de Julio del año 1996.
-Debes olvidar todo lo aprendido hasta el momento. Debes empezar la casa por el tejado, dormirte en los laureles, tropezar cinco veces con la misma piedra y hablar con desconocidos. Ser rebelde, dejarte melena y soltarla al viento. Pecar... Robar besos, matar dos pájaros de un tiro, codiciar amor. Cometer errores, romper las reglas, saltar fronteras, hacer de cada cama un campo de batalla...
Nada de paso a paso... CORRE! Dalo todo, improvisa, ríe, sueña y no hables, actúa.. No prometas, no esperes, duele. Lucha, intenta, gana. Lo importante es participar? Seamos sinceros, a nadie le gusta perder, agachar la cabeza y huir. Nos gustan los aplausos, las victorias, entrar por la puerta grande. Confía en ti y consigue todo lo que imaginas.
El diablo está en cada uno de nosotros... sácalo a pasear. Grita en los conciertos, pierde la voz, escapa de la policía, bebe, baila, olvídate de aquella noche perfecta, se acabó.
No seas quien esperan, sé tú. No te enamores, no dependas de nadie, no te cases, no tengas hijos, no sigas lo establecido sé egoísta. Viaja, en soledad o con compañía, no importa, sé feliz.
Dale cuerda a las malas lenguas, que digan verdades o mentiras, pero que hablen. Disfruta de lo que te rodea, de lo bueno, lo malo y lo peor. Que nada quite esa sonrisa de tu cara....
-¿Por qué?
-................................................................................................................Porque me encanta.
Todas las historias que nos venden tienen finales predecibles. Finales
románticos, dónde nadie acaba solo. Ni el extra que pasaba despistado por la
escena principal. Todo es fantasía y magia. Coincidencias perfectas que
consiguen que todo encaje, como un rompecabezas para niños de tres años.
Pero… ¿Qué ocurre con tu vecina del tercero a la que la
droga le ha robado un hijo? ¿Qué ocurre con ese pobre anciano que duerme en el
banco del parque de tu infancia? Nunca nadie habla de eso. Es más fácil
olvidarlo. Fingir que no lo has visto, que no existe.
Es muy fácil sentirse frágil, inútil, impotente. Somos
demasiado pequeños en un mundo tan grande. Estamos indefensos ante las
palabras, ante el poderoso, ante las mentiras que gobiernan el pueblo.
No somos capaces de aceptar los errores, solo nos damos
mutuamente palmaditas en la espalda cuando las cosas salen bien. Los momentos especiales están en los pequeños
detalles de quién sabe apreciarlos. Solemos sentirnos importantes, los más
importantes.
Los cuentos de hadas nos han mentido. Nos han hecho creer
que nuestra vida estará llena de sorpresas continuas, de relaciones para toda
la vida, de hijos estudiosos y trabajadores. No hablaron nunca del divorcio de
Cenicienta porque se sentía inferior, no
hablan de los adolescentes que salen en “Hermano Mayor”, no hablan de
infidelidades ni de fracasos, no hablan de madres de 15 años. Solo de piedras
en el camino que se superan sin esfuerzo, con ayuda de magia, hadas…
En el mundo real no existen las hadas. Existen los padres
que intentan rescatar a sus hijos, existen las vacunas que gracias al estudio
salvan nuestras vidas, existe el dinero, existen los vicios… Vivimos enjaulados
sin saberlo. Vivimos llorando por dentro mientras reímos por fuera.
Pero no debemos abandonar, la lucha no siempre implica
ganar. Perder batallas no siempre conlleva ser vencidos. La clave está en tener
valor. Valor para intentar, para cambiar. Las costumbres no son leyes, las
tradiciones pueden cambiarse.
Si nadie tuviese ansia
por cambiar el mundo seguiríamos siendo monos en algún lugar del planeta. La
revolución no es un crimen, es un limbo entre el pasado y el futuro. Es un
nuevo pensamiento que surge a raíz de las injusticias.
Somos minúsculas hormigas
que si se unen pueden lograr imposibles. Si en vez de unir fuerzas para evitar
el descenso de nuestro equipo de fútbol, nos uniésemos para acabar con las
desigualdades entre ricos y pobres, primer y tercer mundo, apuesto a que lo conseguiríamos.
Si importasen más las
personas que la religión, la política o el estatus social llegaríamos a un
mundo utópico donde los gobernantes perderían su monopolio y el pueblo de
verdad tendría el poder en sus manos.
Soñar es demasiado
fácil... intentemos, luchemos y persigamos la meta, ahí está el secreto, esa es
nuestra hada madrina, nuestro medio para conseguir nuestros deseos.
El árbol seguía grabado, un pequeño corazón tímido en la fuerte corteza, aguantando el tiempo y el dolor.
Nuestras iniciales, a cada lado, recordándonos un amor que ya no existe. Somos frágiles, indefensos seres pidiendo que alguien nos ame. Pero nadie escucha. Los gritos se transforman en silencios y ya no hay más.
No se puede vivir del pasado, aunque siempre encuentra la mejor manera de aparecer. Piensa en presente para que sea un mejor futuro y un gran recuerdo del pasado.
Las noches se hacen cada día más largas, el Sol ya no encuentra la manera de seguir y todo parece un poco menos bueno. Pero todo depende de la manera de ver las cosas. No es lo mismo un vaso medio vacío que medio lleno, no es lo mismo atardecer que anochecer y no es lo mismo querer que intentar.
Me encantaría gritarte " Quiéreme" y que te quedaras toda la vida. Pero no es tan fácil cuando me estás mirando y temo perderte. No es tan fácil cuando decido conformarme con dejarte ir.
Solo te pido una noche, para enamorarte como nunca, para que nos bañe la Luna en un mar de alcohol. Una noche cubierta de estrellas donde la que más brilla eres tú.
Y si nada sale bien, empezaré de cero una y otra vez, hasta que no consiga levantarme tras caer, hasta que mis pies no aguanten, hasta que algo me haga enloquecer...
Y ahora el corazón se partió, el tiempo ha podido con ese pequeño árbol que un día creímos eterno, con ese amor que pensamos que era solo nuestro y se marchó, igual que vino, pero dejó huella en nuestro pasado y en nuestro recuerdo, ya marchito y olvidado en un cajón.
Las manzanas envenenadas no solo las regalan brujas disfrazadas de dulces ancianas. En ocasiones el veneno es la propia persona. Porque aunque lo neguemos mil veces al día, hay nombres y personas que no queremos oír ni ver.
Queramos o no, hay personas que duelen, pero no es solo eso, sino que dejan herida a su paso. Una herida que por mucho que la cures deja marca. Una cicatriz del tamaño de la ira y los celos que sentías. Del tamaño del orgullo en tus palabras y de la venganza en tus acciones.
Todo suma y escuece. Porque cuando echas de menos a alguien que sabes que no volverá, mata. Y cuando odias a quien te robó una persona, mata. Y al final solo somos seres sin vida, asesinados por personas que un día también fueron asesinadas. Somos zombies que no dan miedo, tan solo pena.
Las promesas se esfuman, los celos devoran y las canciones tristes de amor en una vieja radio de un Panda se funden con el sonido de las lágrimas y la lluvia contra el cristal.
-Verdad solo existe una, versiones hay muchas y puede que ninguna llegue a ser nunca la verdad.
Explicar todo lo que llevas dentro nunca es fácil. No hace falta ser tímido para ocultar los sentimientos más profundos. Quizá por eso siempre me gustó escribir, porque puedo decirlo todo de una manera valiente pero a la vez cobarde.
Las historias solo son breves despedidas de una vida pasada. Son recuerdos en boca de otro, momentos grabados en el tiempo que se perdieron en cada una de las mentes presentes. "Ten valor". Yo cuento historias, mías, tuyas, suyas, nuestras... Pongo letras a la imaginación, alas a los sueños, lágrimas al corazón.
Nunca ha sido fácil despedirse, y por mucho que escriba seguirá sin serlo. Las noches pasarán y me aplastarán en silencio mientras espero que vuelvan los días de verano. Mientras imagino como nos encontramos a lo largo de nuestras vidas. Si de verdad existe la paz, seguro que está en ti. En el latir de tu corazón mientras me acurruco en tu hombro, en las noches de invierno a tu lado, en las risas frente al mar. Todo viene y todo se va.
Por eso brindemos mientras estemos aquí, mientras la magia persista en cada uno de nuestros insatisfechos corazones, en cada rincón de nuestro pensamiento. Brindemos por lo que nos dolió y nos hizo fuertes. Por los cambios, por las horas muertas, por los ataques de ira que cerraron miles de puertas y por las personas que consiguieron abrir un ventanal.
-No sé si algún día volveremos a vernos...
-Shhh... lo escuchas?
-...........
-Es el sonido del silencio, el sonido de nuestras almas uniéndose en el tiempo y el espacio. Somos amor, somos casa, somos el agua rompiendo con la roca y los pájaros felices cantando a la mañana. Somos gritos de niños en un gran parque, somos paz y guerra al mismo tiempo. Somos nada y lo somos todo. Mientras escuches el silencio, no estarás sola. Porque yo soy silencio y soy ruido, soy calor y soy frío. Soy esa mano que te ayuda, y ese muro que te frena. Soy tú, porque somos uno.
Los gritos invadían el piso. Sus uñas rojas se clavaban en cada músculo, en cada poro de su piel. Jadeos, gemidos, locura. Ese segundo sin aire, sin vida, con el alma en el cielo y los ojos perdidos en alguna parte.
Cabeceros que truenan y gotas de lluvia golpeando el cristal. Silencios, caricias, se estremecen dos cuerpos en uno.
-Tal vez nunca salgamos de aquí, de esta ciudad maldita sin estrellas. Pero siempre nos quedará esto. Algo sin miedos, sin ataduras. Algo nuestro, y a la vez de nadie. Algo oculto, secreto, misterioso. Algo sin nombre, sin etiqueta. Un todo y un nada. Una sensación, un escalofrío continuo al verte, una sonrisa cual resorte cuando me miras fijamente sin articular palabra.
-Quizás. Quizás estemos atrapados. Pero cada noche la Luna vuelve a salir, aunque siempre recorra el mismo camino. Nunca teme, nunca duda, simplemente vuelve. Y con cada Luna llena yo vuelvo a creer. Creo en ti, en mí, en nosotros. Creo en lo raro, lo desconocido, lo diferente. Creo y es porque creo por lo que esto funciona. Salgamos de aquí, corriendo, gritando, dejémonos llevar. Solo cierra los ojos, abre tu mente, y cree. Confías en mí?
Me enamoré. Me enamoré de tu piel, de tu sonrisa tímida. Me enamoré de tus miedos, de tus inseguridades, de tus errores. Me enamoré del romanticismo que ponías en los pequeños detalles, del esfuerzo y las ganas por hacerme feliz. Me enamoré de la locura en nuestros planes, del sabor dulce entre los besos y de cada centímetro de ti.
Me enamoré, una y otra vez, de cada uno de tus lunares, de todas las carcajadas en medio del silencio, de los susurros en la oreja mientras la Luna iluminaba la habitación. Y si, me enamoré cada segundo de cada minuto de cada día que pasé a tu lado hasta que olvidé quién era.
Olvidé mi risa, mis deseos y mis dudas. Olvidé mi alma en un lugar oscuro y frío. Hasta que me rompí, y mi alma olvidada también se quebró. Y volví a nacer, con más miedos, más desconfianza.
Porque cómo confiar en algo que te daña? Cómo confiar en lo que falla?
Todos morimos alguna vez por dentro. Nos sentimos pequeños e indefensos. Y ni siquiera la calma después de la tormenta reaviva las llamas de tu corazón apagado.
Incendié valles y montañas con la mirada, incendié tu casa, incendié el mar de tus ojos. Incendié los lugares que un día fueron nuestros, borré los recuerdos. Vendí mi alma y destruí mi corazón a martillazos.