Soy un terremoto de sentimientos que siempre están deseando salir. Soy impulsiva, de mecha corta, sin paciencia ninguna. Rencorosa por naturaleza, vaga y egoísta. Pero también soy alegre,cabezota y soñadora. No me gusta huir de los problemas, no me gusta dejar sin acabar lo que un día empecé.
¿Hasta dónde vamos a llegar? Las palabras son nuestro arma y nuestro corazón es quién recibe el impacto. Estamos en una espiral de malos pensamientos, solo encontramos fallos el uno en el otro. Nos necesitamos tanto que, en vez de reconocerlo, nos apartamos más y más.
Cuan fácil sería no pensar, simplemente querer, sin desconfianzas, sin malas palabras, sin fantasmas. Cuan fácil sería ser tu y yo contra el mundo y no el mundo entre tu y yo.
Dejé hace tiempo de creer en los cuentos de hadas, sé que nunca va a ser un camino de rosas, no hay un felices para siempre, porque nunca se acaban las discusiones, aunque a veces ahí está la magia.
Estamos cayendo en picado, sin paracaídas, sin ningún apoyo, solos, alejados, tristes. ¿Por qué somos incapaces de solucionarlo? ¿Por qué somos tan cabezotas?
Joder, yo solo sé que te quiero más de lo que pensé que podría querer, que estoy harta de peleas, harta de esforzarme para que todo vaya bien. Necesito que fluyamos, que nos dejemos llevar por las cosas buenas, y olvidemos las malas en un cajón...
Quiero que no dejes de quererme nunca, quiero que me abraces, salir en tus sueños y en tus planes de futuro, quiero ser la estrella que te guía y esa persona a la que no quieras dejar ir nunca. Que me quieras a mi, pero también a lo que hago, que no importe el sitio, ni el tiempo, ni el momento, que seamos libres y a la vez estemos unidos.
Quiero todo contigo y a la vez quiero poder ser yo, sin restricciones. Quiero que hagas lo que más deseas y apoyarte en cada decisión que tomes. Quiero acompañarte en los malos momentos y reír contigo en los buenos...
Te quiero, tan simple y tan complejo




