Nos queda entonces un solo día. Un día en el que debemos cometer errores, aprender de ellos, enamorarnos, viajar, vivir un desengaño amoroso, volver a confiar, pasar tiempo con tu familia, y con tus amigos, por supuesto. Gritar, perder la cabeza, estudiar, trabajar, pagar facturas...
No sé vosotros, pero yo he llegado a la conclusión de que no tengo tiempo suficiente para todo lo que quiero. Aunque puede parecer una visión pesimista, no es más que una forma de decirte: "Sal, disfruta, conoce, equivócate y lo más importante, vive"
