La gente se esfuerza en aparentar, tener un pelo precioso, unos dientes muy blancos, el culo a la altura justa, con la esponjosidad adecuada... Pero todos vamos a llegar al mismo sitio, sea impecables o derrapando y sin frenos.
Para mí las personas valientes son las que se atreven a ser diferentes, a no seguir los pasos establecidos por la sociedad. Esas personas que siguen adelante aunque caiga el mundo sobre sus hombros, esas que hacen oídos sordos a comentarios necios.
Reconozco que he pasado noches en vela intentando comprender el pensamiento de otras personas, el por qué de sus palabras y acciones.. Pero... Sabéis qué? Ahora ni siquiera importa. Ahora soy otra persona, alguien que se ha dado cuenta de que no se puede confiar en las palabras, que las apariencias engañan y que los que nunca te fallan no hace falta que te recuerden lo mucho que te quieren.
Busco calma, en la soledad de mi corazón y mi alma, busco un punto de equilibrio, un descanso. La verdad es que mi felicidad siempre dependía de otra persona, y justo ahora me doy cuenta de que todo era una gran mentira. LA GRAN MENTIRA.
En realidad simplemente me refugié en una coraza donde no podía estar sola, sin percatarme de que lo que más daño me hacía era justo lo que no quería soltar. Pero los palos que nos da la vida son avisos que te hacen más fuerte, más inmune al dolor, más pilla y van matando tu inocencia.
El error más grande del ser humano es la mentira, va consumiéndote por dentro hasta formar un caos dentro de tu vida y dentro de la vida de los que te rodean. Y lo peor es que acabamos creyéndonos nuestras propias mentiras, y causando más dolor del que pretendíamos evitar.
No hay una manera exacta de explicarlo, pero una vez que descubres el engaño, no hay forma de volver atrás, sino que te encuentras en un punto de NO retorno, donde lo único que puedes hacer es decidir entre: seguir siendo gilipollas o desvincularte completamente del pasado.
Pero elijas lo que elijas, tu corazón ya está quebrado y no hay suficientes tiritas en el mundo para curar lo que ya está perdido...
LA CONFIANZA