Momentos en los que te planteas tu forma de vivir, en los que piensas en todas las cosas que podrías hacer mejor, porque es fácil equivocarse, pero reconocerlo duele.
Tomar decisiones por ti misma...el color de las cortinas de la cocina, la comida del mediodía, hasta el felpudo que pondrá: "Bienvenido". Pero no todo es tan fácil, porque también hay difíciles decisiones, esas que cambian tu vida, que le dan un giro...
Y puede que dudes, es más, estoy segura que tarde o temprano dudarás en algo, pero eso es bueno, demuestra que aunque quieras lo mejor para ti no querrás hacerle daño a nadie, porque en el fondo, aunque no lo quieras admitir, sabes que algún día, tarde o temprano, todo acaba, duele pero es así, porque no conoces ninguna historia que haya acabado feliz, solo en los cuentos, porque si no es por otra, será el tiempo, la distancia, o quizás, dentro de muchos años, muchos, aunque hayas vivido siempre junto a él, siempre habrá algo que no podrás evitar...
Da igual la razón, pero sabes que él se irá. Y entonces tus días volverán a estar pintados de un azul triste, la lluvia recorrerá tus mejillas y se fundirá con tus lágrimas mientras tu pelo revuelto se une con el viento, con su chaqueta oscura que aún mantiene el olor de su colonia, te abrazarás para buscar consuelo, sentada en la roca de aquel parque...susurrarás su nombre esperando que vuelva... pero por mucho que lo intentes jamás lo hará.