
La felicidad que tanto buscamos no es una meta, es un estado de ánimo. No podemos ser felices todo el tiempo, sería quitarle la emoción a la vida, pero ahora mismo lo soy, y sé que por muy mal que puedan ir las cosas puedo afrontarlas.
Busco en el baúl de los recuerdos para no caer en los mismos errores, y parece que por fin las cosas están cambiando. Ya puedo respirar y sentirme independiente. Quizás deba agradecérselo a Pontevedra o a mi ángel de la guarda que está siempre cuidándome desde las estrellas.Por una cosa o por otra, salí del agujero oscuro y ya puedo sonreír sin miedo a que los recuerdos me consuman y me ahoguen de nuevo.
Soy lo que quiero ser, soy libre y no voy a dejar que nada ni nadie destruya lo que ahora siento, porque hay muros que no se pueden derribar, y hay sentimientos que por muchas ganas que le pongas... jamás vuelven de la misma forma.
No dejes que nadie te diga cómo debes ser, cómo debes actuar y comportarte. Porque si de verdad estás con la persona indicada, amará cada uno de tus defectos incluso más que a tus virtudes.