lunes, 28 de marzo de 2016

Envidia

Soy sociable, por naturaleza. Me gusta hablar, conocer gente nueva, aprender de los demás... Pero el problema es que odio demasiadas cosas. 

No soporto a la gente que se ríe por quedar bien, ni a los que te dan la razón como a los locos. No aguanto a las personas falsas, que vienen con una sonrisa y te dan una puñalada por la espalda.
A los que no tienen personalidad, solo son piel y huesos, sin alma. A los que presumen de lo que tienen, como si fuesen superiores, ya sea dinero, estudios o amor... nadie es superior a nadie. A los que tienen una opinión demasiado cerrada, me gusta la gente que debate y te da argumentos de verdad.

Pero si hay algo que odio con todas mis fuerzas y que jamás olvido es la traición. No soporto que me mientan, que me traten como a una estúpida delante de mis narices, que me humillen y que, aún sabiendo que me rasgarán el alma y me quebrarán toda ilusión y esperanza, me hunden y aplastan contra el suelo. 

Aunque parezca raro, hay pocas personas que no pueda ver delante, que me produzcan asco y ganas de destruirle la existencia. Pero a esas pocas desearía arrancarles el corazón, destruirlo y volvérselo a meter, para que sintieran lo que yo sentí, llorasen como yo lo hice y se sintieran impotentes.

Lo que más me reconforta es ver como se esfuerzan por llamar la atención, cuando lo único que veo al leer su nombre es una esquela.

martes, 22 de marzo de 2016

El corazón no se arregla con pegamento

¿Cómo te atreves a derribar todos mis muros? ¿Cómo eres capaz de hacerme bajar la guardia?
Cada sonrisa camuflada en tus palabras dulces, cada gesto amable, cada canción estúpida que me recuerda a ti y a tu olor a verano... cada segundo que pasa y sigo avanzando cerca de ti, aunque no a tu lado, derriba lo que tanto esfuerzo me costó construir, mi coraza, mi bote salvavidas.

Porque por cada pequeña capa que se quiebra, un trozo de mi alma se expone y eso me convierte en una presa fácil. Hay cadenas más fuertes que los metales, cadenas de sentimientos, que te atrapan y te envuelven en una espiral sin salida.

Pero esta vez no pienso tocar el cielo, porque así jamás tocaré fondo. No voy a pedir ningún deseo, no voy a ilusionarme otra vez, solo quiero dejarme llevar durante el presente, para no llorar el pasado ni ansiar el futuro.

miércoles, 2 de marzo de 2016

We will never be alone again

Al final de todo... lo que de verdad importa se esfuma, como el humo, los perfumes o las risas.



La felicidad que tanto buscamos no es una meta, es un estado de ánimo. No podemos ser felices todo el tiempo, sería quitarle la emoción a la vida, pero ahora mismo lo soy, y sé que por muy mal que puedan ir las cosas puedo afrontarlas.


Busco en el baúl de los recuerdos para no caer en los mismos errores, y parece que por fin las cosas están cambiando. Ya puedo respirar y sentirme independiente. Quizás deba agradecérselo a Pontevedra o a mi ángel de la guarda que está siempre cuidándome desde las estrellas.Por una cosa o por otra, salí del agujero oscuro y ya puedo sonreír sin miedo a que los recuerdos me consuman y me ahoguen de nuevo.


Soy lo que quiero ser, soy libre y no voy a dejar que nada ni nadie destruya lo que ahora siento, porque hay muros que no se pueden derribar, y hay sentimientos que por muchas ganas que le pongas... jamás vuelven de la misma forma.

No dejes que nadie te diga cómo debes ser, cómo debes actuar y comportarte. Porque si de verdad estás con la persona indicada, amará cada uno de tus defectos incluso más que a tus virtudes.