lunes, 5 de octubre de 2015

La vida es polvo y el polvo se lo lleva el aire

No puedo parar. Mi mente sigue dándole vueltas. Mi condena es haberte perdido y no cesa la tormenta. Los días pasan, frente a la ventana de una pequeña habitación gris y solitaria. 
Los sentimientos me engañan, los recuerdos manipulan mis deseos y me confunden. 

Las noches se hacen largas y los días duran mil otoños. No está superado... o quizás si. Solo me escondo tras un muro lleno de pasado y lágrimas. Huyo de todo lo que se parezca a ti, porque duele y agrieta mi alma.

Lloré todo un río por tus besos, y aún sigo llenándolo gota a gota. ¡Oh, dios, te quise tanto! hubiese hecho cualquier cosa que me pidieras, la mayor de las locuras o el imposible más estúpido que pudieses imaginar.

Pero las cosas cambian y yo sigo atrapada en una espiral, que cada día vuelve a empezar, sin posibilidad de avance ni retroceso. 

Sin ti no quiero crecer, no quiero seguir.                                          
           


                                                                                                                                           Nunca Jamás