miércoles, 20 de febrero de 2013

Sonrisas que llegan.

Hay cosas que inexplicablemente te hacen feliz, pueden ser la mayor tontería del universo, pero esos pequeños detalles pueden hacer que un día sea el peor o el mejor del mundo.
Intento levantarme con una sonrisa en la cara después de cada caída, soy como un boxeador incansable, porque si la meta vale la pena, no me importa sufrir hasta abatir a mi rival. No me gusta darme por vencida, fracasaré una, dos, tres... veces, mas mientras haya la mínima posibilidad, por ínfima que sea, de conseguir lo que deseo, lucharé hasta que no me quede aliento, hasta que no queden lágrimas que derramarse por mi mejilla, ni golpes que recibir, porque aún cuando todo esto pase, seguiré corriendo cual caballo desbocado hacia  mi objetivo.

Tengo ganas de sorprender al mundo, y más de sorprenderte a ti, ganas de besarte y abrazarte hasta que se me acaben las ganas (aunque eso jamás pasará), sé que es ridículo pensarlo, y parece una estupidez, pero me gustaría poder ver mi futuro, como veinte o treinta años hacia delante, y ver que estás ahí, a mi lado, cuidándome cuando esté triste, dándome calor en las noches frías y despertándote junto a mí, haciéndome sonreír cada mañana con uno de tus besos que tanto me gustan.

sábado, 9 de febrero de 2013

lunes, 4 de febrero de 2013

No contigo, ni sin ti...

Vivo en una serie de desafortunados errores, lo único que hago es caer cuesta abajo y sin frenos.

Cada vez hundo más mi vida en la mierda, en un agujero sin fondo que me absorbe y no me permite salir. Pero no me puedo quejar, soy yo la que me he conducido al desastre, y sé que es cobarde, pero no quiero salir de ahí, supongo que me he acostumbrado al dolor, a las lágrimas, a la impotencia y la ansiedad, porque no quiero encontrar a nadie que no seas tú, mi vida, mi energía para vivir, mi todo.

No puedo obligarte a querer lo que yo quiero, no puedo secuestrarte y llevarte lejos para estar junto a ti, tú dices llevar tu vida, y yo finjo llevar mi ruina, y así seguirá si no cambia.

Ojalá algún día vuelva a sentir esa magia que nos unía, esos besos dulces, esa felicidad profunda y la tranquilidad de tenerte conmigo, ojalá vuelva a sentirte a ti, único y, por lo tanto, irreemplazable.

Encontré respuestas, me cambiaste las preguntas.

 Quiero correr hasta perder el aliento, hasta que mis piernas no sientan el roce con el suelo, hasta que no haya final.
Correr hasta un punto al que nadie haya llegado, pero no para sentarme a descansar, sino para seguir y seguir...
No quiero pensar en nada, pondré la mente en blanco, y nada me perturbará durante esa carrera. No tengo una meta fija, veré lugares a mi paso, disfrutaré de la gente que allí me encuentre, pero no pararé, no miraré atrás, por un momento quiero borrar todo, quiero un minuto de paz, un respiro, algo de calma en mi inmensa tormenta.
Luego volveré a mi punto de partida, a la rutina de todos los días, pero solo pido ese favor, un poco de luz en mi absoluta oscuridad.