viernes, 12 de febrero de 2016

Por todos esos sueños que nunca cumplimos

Contar historias no es tan fácil como parece, debes llegar al corazón, impresionar al mundo. Debes contar las cosas sin olvidar detalle, desde el color de las cortinas hasta los sentimientos más secretos que viviste.

Pero lo más importante de todo es la empatía, hacer que la persona que escucha se ponga en tu lugar y oiga, vea y sienta contigo. ¿Sigue pareciendo sencillo? En verdad, es demasiado difícil.
No soy capaz de sincerarme ante un público, siempre se me dieron mejor los caracteres del ordenador o las letras escritas en un papel olvidado.

Me cuesta imaginarme delante de todos, contando algo que duela o que simplemente me haga volver a recordar. Porque cada historia que pienso en contar... es triste. Supongo que es porque lo triste es más fácil de entender. Puesto que explicar lágrimas de alegría es nivel experto.

Pero todos tenemos un sueño truncado, algo que quisimos con mucha fuerza y nunca ocurrió. Solía creer que "si lo deseas con fuerza, ocurrirá" pero hace tiempo que he olvidado cómo creer en los imposibles, cómo desear que lo inevitable no pase y las cosas cambien.

Aunque ya veis, sigo aquí, luchando en un mundo que está mucho mejor armado que yo, con el corazón roto, la voz dormida y las ganas olvidadas en un cajón lleno de sueños dulces que jamás se cumplirán.