viernes, 29 de enero de 2016

Hoy las estrellas están a tus pies

Sólo tienes que creer. No tengas miedo, salta y volarás.
Cogió impulso, y por una vez en su vida, se sintió libre, dueña de sus actos. Quizás la mejor manera de superar los obstáculos no sea saltar por un precipicio, pero ella logró volar. Porque creyó en sí misma. 

Y de su espalda brotaron alas, negras, pues la pena nunca pudo dejarla atrás. Pero ahora vuela cruzando las estrellas, entre nubes de algodón y noches de tormenta. 

Si te fijas bien, puedes encontrarla en un rayo de sol, en una estrella fugaz o en una fresca brisa marina.