domingo, 1 de noviembre de 2015

Libertad

Podríamos situarnos en un instante concreto, en algún lugar del mundo, en un momento del día. Pero no es algo que ocurra en unas ciertas circunstancias. No sirve esconderse de los Martes 13 en Madrid porque te puede pasar cualquier día. Lo siento por los supersticiosos, pero las cosas solo nos pasan por ser gilipollas y no escapar a tiempo de lo que nos hace daño.

Era una noche cerrada, llena de alcohol, música y sonrisas. Pero a veces las cosas dan un vuelvo y te dejan tirada en lo más profundo de tus pensamientos. Porque lo peor no es la realidad en si, sino las vueltas que tu mente empieza a darle a todo: ¿Por qué nunca me pasa nada bueno? ¿Tan mala soy? ¿Tan mal lo hago todo? Y te vas convirtiendo en una máscara, solo sonríes porque es lo que los demás esperan de ti.


Pero yo me siento atrapada entre muros de dudas. Sé quién soy, y cómo soy, pero aún así me cuestiono a mí misma por culpa de gente que no me considera una de sus prioridades. Tengo tantas ganas de volar y no tengo alas, hace ya tiempo que me las han cortado. Las cartas están echadas y yo no he llegado a la repartición. 

Comunicar es compartir, pero la gente es tan egoísta que la comunicación  ha muerto. Solo somos zombies intentando salir del paso, a base de mentiras, trampas y engaños. Pero tu ego me alimenta, los golpes me van haciendo más fuerte. Y aunque el corazón llora y aprieta, mi mente solo piensa en volverse piedra.  Por suerte o por desgracia, me amo demasiado y eso para ti no es una buena noticia.

No soy un títere, rompí mis cuerdas para separarme de las manipulaciones de tu alma.