¿Recuerdas esas mejillas rojas? Las que te delataban cuando estabas nerviosa y cuando lo descubrías... ¡eran más rojas todavía!. ¿Recuerdas las ganas de ir de fiesta a cualquier hora, el ansia por viajar y por conocer gente? Supongo que no lo habrás olvidado, como tampoco habrás borrado de tu recuerdo tus historias amorosas, los viernes con tus amigas, o los días malos que se solucionaban al momento gracias a los lametones de Indio o la ensaladilla de Mamá.
No sé si estás feliz o triste, si lees esto solo por nostalgia o por notar cuanto has cambiado desde entonces. Solo sé que, sea de día o de noche, yo te quiero, te entiendo y apoyo todas y cada una de tus decisiones. Que no importa si estás cansada o eres una viva la vida, a mí me encantas y todo lo que haces también.
Porque pase lo que pase tú eres libre, soñadora y puedes conseguir cualquier cosa que te propongas. Por mucho que intenten hundirte, tú eres fuerte y sabes que has pasado cosas que te han dolido y has salido más fortalecida de cada una de ellas.
Eres independiente, piénsalo y mentalízate de que es así. Porque tienes personalidad y eso enamora. Acuérdate de cada momento que nos hizo sonreír y lo más importante, no olvides quien eres, de donde vienes y quienes estuvieron ahí cuando todo era negro.
Gracias.