sábado, 5 de septiembre de 2015

Perdono pero nunca olvido.

Dijo adiós a todo lo que un día le hizo feliz. A los sueños pasados que jamás volverán a ser suyos. A las sonrisas y a las peleas. Dijo adiós a cada rincón perdido en su marchito corazón.

Cogió las maletas y se marchó. En busca de una vida nueva sin remordimientos, con las lecciones aprendidas sobre la espalda y los deseos de no volver a caer. En soledad, viviendo en la más cruda y fría monotonía de palabras insípidas. Sin amor, huyendo del sufrimiento sin éxito. Desgastando sus cartas en proyectos destinados al fracaso.

Las noches se volvieron crueles, habitadas por el diablo que siempre encontraba la manera de hacer que llorase una y otra vez. Se ahogaba en un vaso de agua medio vacío, porque ya nadie conseguía dar calor a su apagado corazón.

Las despedidas amargas hicieron que perdiera toda esperanza de volver a ese lugar, donde fue feliz. Volver no solucionaría el daño, volver es fallar, es dar pasos agigantados hacia atrás, pero volver.... ojalá poder volver...