lunes, 3 de agosto de 2015

Sexo y desastre

Los gritos invadían el piso. Sus uñas rojas se clavaban en cada músculo, en cada poro de su piel. Jadeos, gemidos, locura. Ese segundo sin aire, sin vida, con el alma en el cielo y los ojos perdidos en alguna parte.
Cabeceros que truenan y gotas de lluvia golpeando el cristal. Silencios, caricias, se estremecen dos cuerpos en uno.

-Tal vez nunca salgamos de aquí, de esta ciudad maldita sin estrellas. Pero siempre nos quedará esto. Algo sin miedos, sin ataduras. Algo nuestro, y a la vez de nadie. Algo oculto, secreto, misterioso. Algo sin nombre, sin etiqueta. Un todo y un nada. Una sensación, un escalofrío continuo al verte, una sonrisa cual resorte cuando me miras fijamente sin articular palabra.

-Quizás. Quizás estemos atrapados. Pero cada noche la Luna vuelve a salir, aunque siempre recorra el mismo camino. Nunca teme, nunca duda, simplemente vuelve. Y con cada Luna llena yo vuelvo a creer. Creo en ti, en mí, en nosotros. Creo en lo raro, lo desconocido, lo diferente. Creo y es porque creo por lo que esto funciona. Salgamos de aquí, corriendo, gritando, dejémonos llevar. Solo cierra los ojos, abre tu mente, y cree. Confías en mí?