lunes, 29 de junio de 2015

Toda mi verdad.

Compartí tus labios para no perderte, para poder seguir tocando el cielo junto a ti. Me quedé sin aire mientras miraba el vaivén de tus caderas por las calles angostas de nuestra pequeña ciudad.
Conté cada uno de tus lunares durante millones de noches, como si fueran constelaciones perdidas en tu piel. Soñé que siempre estaríamos juntos, luchando contra el tiempo y el espacio. Una eternidad me parecía poco para demostrarte cuanto te amaba.

Es más fácil llegar al Sol que a tu corazón, gélido y solitario como Plutón. Después de ti, me convertí en un pirata de los bares del sur. Ahogado en ellos, intentando olvidar tu amor, tus ojos verde botella, tus manos finas llenas de caricias suaves.