Sueña
lunes, 6 de agosto de 2012
A veces no hacen falta palabras.
Un simple gesto puede cambiarlo todo, un adiós, un beso, que no te coja el teléfono, una sonrisa, un guiño...
y quizás no nos demos cuenta, pero si lo pensamos bien, una sonrisa no es igual sino tienes con quien compartirla.
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